domingo, 20 de julio de 2008

La hija de Soledad

Mientras tu duermes , desolada y vaga en una cama ya algo destrozada en la redundancia de caer de nuevo al vicio que estoy yo , esperándote con brazos abiertos , como un imbécil mas de la vida , como si alguna vez quisieras irte y pedirme ayuda a mi , como si yo fuera el único ser humano viviente que tu admiras .

Supongo sin preguntarte que si tuvieras que elegir entre una perdición y entre mi elegirías a ojos cerrados el primer camino, ya que en este tu libertad es absoluta y no tienes restringido el paso de la conmoción ni el de la perdición.

Ayer recordé ese día que andabas decaída porque el día anterior habías ido a una fiesta y habías llegado ebria a la casa, mi mama se enojo tanto que te dejó en coma por tres meses con el golpe del florero de Ónix.

Cinco puntos en la frente y 26 en la nuca, que terrible, mi mama te preguntó que si habías probado las drogas, tu mencionaste menuda en ese sofá tan antiguo detrás de la chimenea de la abuela , sí una amiga me las dio de probar , a sí y como se llamaba , se llamaba Soledad .

En esos cinco segundos la sala se llenó de médicos atendiéndote mientras llegaba una llamada telefónica a tu celular , Soledad había fallecido al igual que tu ,por lo que decidí ponerte en tu lápida Susana Soledad María Soto mi fallo , mi error, mi nínfula, la hija que tuve a los 15 con mi tía Soledad.

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